a la página inicial
 
 
La Biblia

Interrumpido temporalmente
El año cristiano

Santoral

Lecturas del día

Suscripciones
Catequesis

Catecismo de la Iglesia

Artículos

Principales oraciones
Comunidad

Mis favoritos en LBOL

Agregar a mis favoritos

Sitios recomendados

Libro de visitas
Institucional

Sobre La Biblia On Line

Staff

Preguntas frecuentes

Contacto
Carta al abuelo que aún no conozco

Y como todos los planes divinos se cumplen, el que el Dios bueno, el Dios de los Cielos y Tierra dibujó para mí, también se cumplió. Y he aquí que ya estoy en camino hacia la eternidad. Recién lo comienzo, lo pienso acabar. Pasaré por la tierra buscando la Luz. ¡Qué hermosa es la vida! ¡Qué hermoso es crecer! Espero vivirla y también disfrutar.

Yo soy muy chiquito, parezco un botón. Paciencia, me he dicho. Pronto creceré. El médico dijo que estoy equipado, que nada me falta, que todo está bien. Que todo lo tengo: lugar suficiente, sabrosa comida, moverme a mi gusto, jugar y nadar a placer. Que tiempo precioso dispongo para lo que quiera hacer y aún escribirle a mi abuelo si así lo deseo también... Y mil cosas más.

Y como es muy sabio seguir el consejo de quien sabe más, aquí ya lo hago y al abuelo voy.

"Querido abuelito:
¿Te gusta que así yo te llame ? ¡Bah! Para qué lo pregunto, si aunque no te agradara, lo mismo lo haré. Y en esto ya veo que hay algo de vos en mí. ¿O quizás me equivoque? El tiempo sabrá responder.

Te escribo estas líneas aún sin saber dónde vives, aún sin saber dónde estás, pero tan sólo sabiendo que sos papá de mamá, me da esto aliento y alas veloces para enviarte mi primera cartita de amor.

Quisiera contarte tantísimas cosas de mi breve vida. Parece mentira. Pero ya hay tantas para preguntar. Quisiera contarte mi corta experiencia de cosas vividas, de mi primer amanecer, del cielo gozado y la dulce canción saboreada en silencio al pie del nidito que me hizo mamá.

¡Fue algo tan bello, tan tierno, tan grato!... Pero ¿para qué te cuento si ya lo sabés? Lo hago lo mismo sabiendo que cada experiencia por ser personal, ya, para nadie es igual.

¿Qué me contás si te digo que ya encontré el hilo preciso para charlar con vos? Maravillosa informática la del siglo de hoy.

A través de los días, semanas y meses querré preguntarte millares de cosas que aún no comprendo, pero quisiera entender. Y sin más te comento: ¿sabés una cosa? Que soy un misterio que nadie conoce cabal. ¿Qué es esto que dicen que el alma está en el embrión? Y si esto así fuera, me apura el saber de quién pudo ser que la puso allí. Nada fácil por cierto ha de ser. Tengo entendido que aún el hombre más sabio no puede ser. Se trata de algo que no es material y la ciencia sólo conoce lo que es material. Y no siendo el hombre ¿quién pudo ser? No queda otra que el de arriba fue, pues El sólo puede hacer y deshacer, crear o dejar de crear.

Ahora abuelito yo digo: si es obra divina, se debe celar. ¿Por qué el hombre sabiendo que viene y se va, no cuida y admira esta joya y se pone a rezar?

¿Podrás contestarme? No quiero cansarte. Quizás en próximas cartas y con otras preguntas te haga sudar. Me gusta probarte un poquito, tantearte no más y así convencerme lo grande que sos. ¿Sabrás perdonarme?. Yo, te quiero igual. Pedíle a Diosito que con su mágica vara ya me tocó, que El te bendiga y a mí me ayude a crecer.

Adios abuelito, Hasta pronto será.

Un beso grandote del nieto que esperas y en viaje ya está"
Relacionados
Carta al abuelo que aún no conozco (2ª parte)

Carta del abuelo a la nieta que acaba de nacer
Otros artículos de Rogelio Oro
¿Qué es eso del Reino de Dios?

¿Será posible gozar la paz interior?

Razón y fe

- más -


Rogelio Oro 19/3/2001



Preparar para imprimir

Copyright © 1999 - 2013 La Biblia On Line