a la página inicial
 
 
La Biblia

Interrumpido temporalmente
El año cristiano

Santoral

Lecturas del día

Suscripciones
Catequesis

Catecismo de la Iglesia

Artículos

Principales oraciones
Comunidad

Mis favoritos en LBOL

Agregar a mis favoritos

Sitios recomendados

Libro de visitas
Institucional

Sobre La Biblia On Line

Staff

Preguntas frecuentes

Contacto
Llenar el mundo de amor
El Bien no es ostentoso ni gusta de exhibiciones. Avanza en silencio y de a poco pero lo hace en forma constante y con marcha bien decidida.

Lo ví llegar silencioso y golpear suavemente la puerta. Iba de vuelta a su casa pero antes de regresar quiso primero pasar por la mía.

Nunca o poquísimas veces hacía visitas de cortesía. Así que cuando ví al Nazareno asomarse a mi puerta pensé que algo importante quizás querría decirme.

Sus tiempos y su espacios se rigen por leyes del cielo.No corren igual que los nuestros. De ahí que algunas de sus visitas o ciertas apariciones no dejan a veces de sorprendernos.

En el momento de su llegada yo me encontraba en casa con algunos de mis amigos.Su presencia no sólo vino a engrosar el grupo sino y en forma particular, a colmarlo de paz y alegría. Era su forma de proceder cuando se encontraba entre la gente. Ejercía auténtica fascinación en cuanto lugar estuviese.

Charlando y sentados junto a una mesa, en un momento nos preguntó: ¿Quién de todos ustedes no se tentó alguna vez pensando que el tiempo pasado fue mejor que el presente?

Nos extrañó su pregunta, pero sin darle importancia al asunto se dispuso a escuchar de inmediato lo que cada uno pensaba.

Adelantándome yo y casi precipitado, le respondí: "Señor, no solamente una sino fueron muchas las veces. Sin embargo siempre saqué en conclusión que la historia que ya pasó nunca pudo ser mejor que la de hoy".

Fue ésta mi posición. Luego el resto de mis amigos hizo lo mismo. Solo que ellos también añadieron razones abonando sus opiniones.

Concluída la exposición sintióse decir al Maestro:
¡Qué grato suena al oído escuchar expresarse con tanta sinceridad aunque lo que se exprese no siempre concuerde con lo que es realidad!

En nuestro caso concreto, las Escrituras pueden sin duda darnos una mano cuando en forma bien clara advierten: "No digas: ¿por qué el pasado fue mejor que el presente? Porque no es pregunta de la Sabiduría" (Eclesiastés 7, 10).

En cada vida particular suele pasar lo mismo. Y así a veces nos preguntamos si fueron mejores los años que ya vivimos o los que estamos ahora pasando. Pero ¿para qué desperdiciar el tiempo en vanas lucubraciones?

Vivamos a pleno el hoy que nos toca y ganemos el tiempo llenando el mundo de Amor que es lo supremos del Bien.

La vida del hombre en la Tierra no tiene ningún sentido si no cumple con este ideal. ¿Que es delicado, riesgoso y difícil? Sin ninguna clase de dudas, pero también muy posible. Como son todas las cosas que mi Padre pide a los suyos.

Si lo llegara a lograr, no habrá ya lugar para dudas. Inútil será seguir mirando hacia atrás. Y el hoy, el presente de cada uno será seguro mejor pues el hombre será conciente de la felicidad que posee cuando ayude también a otros a encontrar la felicidad que buscaban: el Amor, centro de cuanto bien imaginan.

Hay quienes no se sienten con fuerzas. Parecen estar indecisos frente al tremendo avance del mal. Es tal su colosal magnitud que asusta y a veces da la impresión de querer barrer con todo aquello que tiene sello de bien. Pero no hay que perder la Fe ni debilitar la Esperanza.

El Bien no es ostentoso ni gusta de exhibiciones. Avanza en silencio y de a poco pero lo hace en forma constante y con marcha bien decidida. No tiene ningún apuro. No le teme a ningún rival por poderoso que sea. Conoce su propia valía y como sabe que es esencia divina, ni duda por un instante de su victoria final.

No hay que dejarse engañar por ningún falso espejismo.

Si yo les mostré mi poder venciendo a la misma muerte, fue para hacerles ver que nunca el Mal triunfará sobre el Bien.

Les aseguro que un día el Reino de Dios se abrirá a cuantos supieron cumplir con esta hermosa cuanto envidiable misión: llenar el mundo de Amor.
Otros artículos de Rogelio Oro
¿Qué es eso del Reino de Dios?

¿Será posible gozar la paz interior?

Razón y fe

- más -


Rogelio Oro 1/6/2004



Preparar para imprimir

Copyright © 1999 - 2013 La Biblia On Line