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| Obras son Amores |
| Juan, al exaltar el Amor por sobre todas las cosas, cumplió con una misión especial. |
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Cerré el libro, pero al hacerlo noté que en mi mente bullían las palabras de Juan que en su primera Carta, entre otras cosas, decía:
"No amemos solamente con la lengua y de palabra sino con obras y de verdad. En esto conoceremos que somos de la verdad y estaremos tranquilos delante de Dios aunque nuestra conciencia nos reproche de algo." (1 Jn. 3, 18-24)
Releyendo la obra de Juan, su evangelio y sus cartas, no tardé en advertir que en general todos sus dichos y escritos giran alrededor de un solo eje central: el Amor. Cuanto piensa, escribe o predica a él se refiere y nada ni nadie lo aparta de ese tema fundamental.
Para poder comprobarlo basta volver al texto citado. De entrada ya nos advierte, cómo debe entenderse el amor verdadero: con obras, con hechos concretos. Si no se da así, deja de ser amor y sólo queda el eco de las palabras. Pero aclara algo más. Si procedemos correctamente "conoceremos que somos de la Verdad". ¡Qué elogio maravilloso! Con esto ya todo lo dijo.
Sin embargo, aún no contento con ello, avanza sin disimulo y agrega: "(...)si amamos como se debe estaremos tranquilos delante de Dios, aunque nuestra conciencia nos reproche de algo."
Aquí sin duda, Dios ya se excedió. Pues como gratificación de ese amor hecho acción, no encontró regalo mejor para el hombre que brindarle tranquilidad de conciencia, calma y paz interior. Casi nada. Regalo de lujo por cierto. Tanto más anhelado y codiciado por todos, cuanto en la tierra no abunda y aquellos privilegiados que ya lo tienen son muy contados.
Ahora bien Nazareno, yo te pregunto una cosa: ¿Por qué tu apóstol y amigo en forma tan reiterada, pero también muy incisiva, subraya tanto el papel del Amor en todas las cosas y su modo también de expresarlo?
Ibas a responder, pero no te di la ocasión. Pues en forma muy descortés y falto de toda clase, aunque sin mala intención, sin más continué con mi tema, privándote así de expresar tu opinión.
Creo dar en el blanco –insistí- si adelantándome afirmo que fue porque tu amigo captó con envidiable presteza y no menos sagacidad que el Amor, es la esencia de tu Mensaje. Y también percibió que si Él, no interviene en todas las cosas, éstas forzosamente pierden su verdadero valor al quedarse vacías de trascendencia.
Al adherirme al pensamiento de Juan pienso además, que nada existe si no existe el amor.
No quiero mostrarme ni audaz ni atrevido, tampoco entrar en problemas, pero...¿qué me dirías, Jesús Nazareno, si a lo recién expresado, añado y agrego que Vos mismo sin Él no existís?
Dicho esto me quedé pensativo. Luego me pregunté:
¿Me excedí en las palabras?¿Arriesgué tal vez demasiado? Y lo que menos hubiera querido, ¿ por ventura llegué a lastimarte? Si esto se dio, te pido sinceramente perdón. No fue mi intención ofenderte.
Pero.... si estoy en error ¿quisiera saber entonces porqué siempre decimos y mil veces también repetimos "Deus cáritas est" es decir, " Dios es Amor". "El es el amor en persona".? Tengo entendido que "ser" en su profunda acepción equivale a existir.
Y aquí con incipiente fatiga, respiré con esfuerzo y callé.
Luego el Nazareno sin mostrar impaciencia, con gesto dulce y amable dispúsose a contestar. Y así comenzó diciendo:
Atento escuché tus palabras. También admiré tu fervor. Y aunque éste no siempre se ajuste necesariamente a los hechos, tu discurso no dejó de agradarme.
Lo que dijiste de mí y de Juan es correcto. El cumplió a diez lo que yo le encargué. No pudo hacerlo mejor. Si lo querés comprobar basta que te fijés como acabaron sus días: ¡dando la vida por Mi!. Suprema prueba de amor. ¡Qué bien demostró haber aprendido, aquella inolvidable lección que un día yo le di desde la Cruz.!
¿Te recordás haber escuchado en alguna ocasión " No hay amor más grande y más fuerte que el de aquél que da la vida por el amigo?"
Mientras tanto mi mandamiento mayor se mantiene en vigencia: "Ámense los unos a los otros, como yo los amé". En esto el mundo conocerá que son mis amigos.
Pero este amor ha de convertirse en acción. Los hechos son los que hablan.
Las llagas horrendas que exhibe el mundo de hoy, auténticas lacras sociales, son campos propicios para poder expresarlo, cada uno de acuerdo y según su propia medida de entrega.
¿Quién no conoce estas llagas? Llevan nombres precisos y no se necesita buscarlas. Se encuentran por todas partes. Entre otras están: la pobreza, ignorancia y también sufrimiento. Pero además el desempleo, injusticia, delincuencia, discriminación y sin olvidar el Sida también.
Son llagas que duelen, que espantan y que hay que atender con premura. No admiten por nada mayor dilación. Necesitan de todo, pero reclaman a gritos ternura y amor. Saben que ambas, al despertar esperanzas dormidas, precipitan en forma segura su pronta y total curación.
Mi misión en la tierra y el Reino que en ella les prometí, no fue más que plena y pura efusión de ese Amor que soy yo. De este amor que ustedes aún no comprenden; pero que el día que hagan su entrada en él, estallarán de alegría y placer. Pues verán que ya está en sus manos, y lo mejor, sin peligro de perderlo jamás.
Lo he repetido muchísimas veces y aún me parece muy poco: todos, todos sin excepción están invitados al Reino. Allí yo los espero.
Juan al exaltar el Amor por sobre todas las cosas cumplió con una misión especial: alentar a toda la humanidad a ganarse ese Reino con la única y gran condición de SABER AMAR DE VERDAD. |
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Rogelio Oro 7/6/2006
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